viernes, 9 de enero de 2009
Tú dímelo
Pero no fue hasta que abrió la puerta que en verdad se entero de la situación en la que se encontraba, en verdad muy dentro de sí algo le decía que habrían dos opciones. La primera ridículamente simple, tanto que salía de contexto, algo simple en esta situación no encajaba, no era una verdadera opción. La segunda, evidentemente mas compleja, buscaba darle sentido a la serie de acontecimientos pero no lo demasiado rebuscado como para perder la objetividad. Tras abrir la puerta se quedo inmóvil, una tercera opción irreal, inesperada y confusa se manifestaba. Al fin reacciono, con la mente en blanco y como por instinto aferro con fuerza aquel objeto que tenia en su mano izquierda y cerro la puerta por fuera.
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